Argentina y un empate con susto

Cuándo el reloj marcaba las 20.30 hs arrancaban dos historias y necesidades bien distintas. Los locales, la vinotinto cómo les gusta llamarse, con la urgente necesidad de sumar de a tres; la selección argentina con el interrogante que presenta el jugar sin su as de espadas; el que vimos brillar en el Malvinas Argentinas, el platinado Leonel Messi.

En la primera fracción, con la cosas 0 a 0, se notaba la peligrosidad de Pratto, a partir de las el buenas asistencias de Di María y, atención con éste dato, la solvencia y firmeza de Funes Mori.Con Javier Mascherano parado muy cerca de su línea de ataque y mostrando la misma precisión que cuando pisó suelo mendocino, en el campo de juego veíamos un partido chato, aburrido, salvo las escapadas de Rondón y Martinez que obligaban a la dupla central argentina a tener sus ojos bien abiertos. Y de pronto, a los 35 minutos, Juan Pablo Añor con un espectacular remate cruzado sacudió los piolines de Romero y puso las cosas 1 a 0 para Venezuela; ante una selección nacional casi apática. A tal punto que cerca de los 40 Otamendi alcanzó a desviar con lo justo ante una entrada de Josef Martines.
Apareció la lluvia junto con el final de la primera mitad y la pantalla nos devolvía imágenes de un equipo anodino (Argentina) y otro con dificultades pero bastante más audaz (Venezuela)

Y con solo 7 minutos del segundo tiempo, una muy buena jugada que armaron Rondón y Josef Martinez terminó con Romero desparramado y el estadio Municipal de Merida (suponemos que con toda Venezuela) enrojeciera las gargantas para festejar el 2 a 0. Claro que Argentina tiene en la cancha a Lamela quien se quedó libre entre defensores y volantes para alargar a Pratto que, un poco de carambola y otro poco de convicción, puso las cosas 2 a 1 cuándo faltaban treinta para el pito final.  Mas allá del pase gol lo de Lamela era bastante flojo, por eso no extrañó que a los 22 minutos el “Patón” Bauza hiciera entrar al del Atlético Madrid, Angel Correa, buscando un poco más de movilidad y presión en la úktims línea venezolana y, al ratito nomás, Lucas Alario por Biglia cómo para presionar un poco más. Venezuela aguantaba y Argentina se arrimaba, con poca precisión, es cierto, pero siempre cerca del arco del correcto Dani Hernández, hasta que a los 37 minutos y después de un corner servido por Di María desde la derecha apareció Nico Otamendi en el anticipo y puso las cosas 2 a 2. Los últimos minutos fueron a toda tensión, porque Venezuela seguía soñando y entre sus ganas y  los errores de Romero y compañía había perfume de gol, claro que Di María  seguía asustando y con espacio para desplegar su velocidad y algo de tiempo era una amenaza constante.

Terminó la historia, empate sufrido de Argentina y la duda que surge en forma natural, que equipo es Argentina sin Messi, porque pasó de un mal primer tiempo a empatar de carambola ante un equipo que, sobre 24 puntos posibles, solo tiene dos.

Yayo Guinsburg

8Digital – Deportes


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